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8 consejos para gozar de una vida adulta feliz

Pensamiento positivo, Salud y Bienestar

vida adulta feliz

¿Puede existir alguien que no quiera ser feliz? Seguro que no, o por lo menos no conscientemente. El anhelo de la felicidad es universal y permanente, por eso el envejecer no puede ser motivo para que te conformes con menos. Vivir una vida adulta feliz es posible y quizá más fácil de lo que imaginas.

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Lo primero que debes recordar es que la felicidad no es una meta a la que puedas llegar, ni un premio que te caerá del cielo si tienes suerte. La felicidad no llega de fuera sino que nace en tu interior, ser feliz es una decisión consciente que debes tomar cada día.

Sin embargo, con demasiada frecuencia somos nosotros mismos los que contribuimos a nuestra infelicidad. Nos dejamos bombardear por malas noticias o ideas negativas (propias o ajenas), nos contagiamos del pesimismo de otros, mantenemos relaciones que nos consumen  o nos rendimos antes de probar nuevas experiencias.

Cambiar algunos hábitos cotidianos que causan tristeza (aunque no lo creas), descartar de tu vida lo que te hace daño y ver los retos que se te presentan como una oportunidad de seguir avanzando y de disfrutar, es la clave para sentirte bien y motivad@ sin importar la edad que tengas.

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Cómo tener una vida adulta feliz

1. Destierra de tu vida el pesimismo

Si ves siempre el lado negativo de las cosas te costará mucho ser feliz. ¿Cómo ver la luz si sólo estás fijándote en la oscuridad?

Cada vez que te sientas tentad@ a pensar que “no vale la pena intentarlo”, que “las cosas no tienen solución”, o que “seguro se desencadenará un problema”, para un momento y respira. Dale un voto de confianza a la vida y aférrate a la esperanza.

Si das por hecho que no puedes conseguirlo, que no vale la pena el esfuerzo o que las cosas no cambiarán, no sólo te sentirás frustrad@ o infeliz, sino que te estarás cerrando a probar nuevas alternativas, nuevas formas de hacer las cosas o nuevas soluciones.

Si ves un problema o una dificultad desde el lado positivo y abres tu mente, no sólo estarás más cerca de superar esa dificultad, sino que en el camino te sentirás mejor y tu día a día será mucho más feliz.

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2. Toma las riendas de tu vida y ábrete al cambio

Llegada determinada edad, es muy fácil tirar la toalla y pensar que ya es poco lo que puedes hacer con tu vida. Sentirte demasiado viejo, demasiado cansado o, en el mejor de los casos, demasiado cómodo con la rutina, puede hacer que te conformes con “dejar la vida pasar”, en lugar de tomar las riendas.

Pero ten cuidado, el tiempo pasa muy de prisa, especialmente una vez que atravesamos la mitad de la vida y cuando te des cuenta, puedes arrepentirte de no haberte atrevido. Recuerda que el tiempo que pasa no regresa y nunca es demasiado tarde para atreverte a hacer lo que de verdad llena tu vida de felicidad.

Vence la inercia, la desidia y sobre todo el miedo, y atrévete a probar cosas nuevas o a cambiar radicalmente tu vida si eso es lo que quieres. No seas un espectador de tu vida, toma las riendas y conviértete en el protagonista del guion escrito por ti!

3. Nunca te rindas

Ser infeliz es lo mismo que darse por vencido. Una vida adulta feliz depende mucho de que nunca te rindas, de que no dejes de intentarlo, de que te centres en el camino y no sólo en los resultados.

¿Crees que eres demasiado viejo para aprender algo nuevo, para cambiar tus hábitos nocivos, para conocer nueva gente o incluso para empezar una nueva relación de pareja? Esos pensamientos son una rendición anticipada y mientras estés viv@ no debes rendirte.

Lánzate a probar nuevas cosas (comidas, experiencias, actividades), a conocer lugares nuevos o relacionarte con otras personas, y por supuesto lánzate a conseguir aquello con lo que sueña tu corazón. Porque, no nos engañemos, por viejos que seamos, siempre hay sueños en nuestro corazón.

No hay mejor manera de aportar años a tu vida, que vivir luchando por aquello en lo que crees y regalándote nuevos conocimientos y vivencias. No tires la toalla. Si no lo consigues, siempre puedes dar un paso más y volverlo a intentar.

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4. Amate y respétate a ti mism@

Una forma segura de tener una vida adulta feliz es amándote y respetándote. Trátate con cariño y sé bueno y tolerante contigo mismo.  ¿Cómo esperar que otros te amen y te respeten si tú no lo haces?

A todos nos hace felices el sabernos amados. El amor multiplica nuestras alegrías y hace más fáciles de soportar nuestras tristezas, pero si la persona que tienes más cerca –tú mismo- no te ama, entonces ningún amor llegado de fuera será suficiente.

Sé cariñoso contigo mismo y olvida la costumbre de referirte a ti con crueldad. No te digas cosas como “soy un idiota”, “no valgo para nada” o “nunca soy capaz de hacer las cosas bien”. Esas ideas sólo conseguirán hacerte infeliz.

¿Por qué no mejor intentar tratarte a ti mismo como tratarías a alguien a quien amas con todo tu corazón? Verás que al ser amoroso y respetuoso contigo mismo lo proyectarás hacia afuera y será eso mismo lo que recibas de quienes te rodean. Y, quién no es feliz cuando es amado y respetado por los demás!

5. Lee, mira y escucha cosas alegres y positivas

Piensa en todas las cosas oscuras y deprimentes que bombardean tu día a día. Noticias en la televisión o los periódicos, películas o lecturas violentas, canciones de pérdida o abandono y un largo etcétera. Puede que creas que eso no tiene importancia, al fin y al cabo es ficción o son tragedias que no son tuyas, pero lo cierto es que esas cosas te afectan y mucho.

De una manera u otra, lo que ves, lees y escuchas influye en tu subconsciente y en cómo te sientes. Si lo que estás recibiendo constantemente es tristeza o pesimismo, terminarás sintiéndote infeliz al final del día, casi sin saber el motivo.

Por eso, un truco para llevar una vida adulta feliz es alejarte de todo lo que no sea alegre y positivo. Está claro que no siempre podrás apartarlo de tu vida, pero puedes hacer un esfuerzo consciente para elegir lo que lees, lo que ves y lo que escuchas. Si te rodeas de cosas (aunque sean de ficción) positivas y alegres, estarás mejorando tu ánimo y te sentirás bien.

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6. Olvídate de lo que otros puedan pensar

Si una cosa bonita tiene llegar a la madurez, es que entendemos que lo más importante es lo que nosotros queremos y sentimos y no lo que otros piensen… o así debería de ser.

Llegada la segunda mitad de la vida, es momento de que tengas confianza en ti mismo, olvidándote del qué dirán y de los juicios externos. La vida y las experiencias te han hecho fuerte, así que pon en valor lo aprendido y vive como tú quieras vivir, sin importarte lo que otros puedan pensar.

Vivir en concordancia con tus creencias y convicciones te garantizará una vida adulta feliz y plena. No desperdicies tu tiempo tan siquiera preguntándote si a otros les parecerá bien que hagas o dejes de hacer algo. La vida es sólo tuya y tú eres quien deberá afrontar las consecuencias de tus decisiones. No dejes que el tiempo se te escape de las manos preocupándote por gustarle a otros.

7. Desecha de tu vida todo lo que sea tóxico

Relaciones tóxicas, trabajos tóxicos, sentimientos tóxicos… todo eso sólo te acarrea sufrimiento, estrés y enfermedad, en resumen, te impide ser feliz.

Aprende a pasar página y a seguir adelante. La vida es muy corta para quedarte estancad@ en cosas dañinas, o para empeñarte en mantener relaciones que te hacen infeliz. Por muy difícil que pueda parecerte, siempre es mejor desprenderte de todo lo malo aunque eso signifique poner fin a relaciones personales.

Desintoxicar tu vida y “tirar lo que no sirve” es la mejor manera de “hacer espacio para que entre lo nuevo”. No te aferres a lo que ya ha pasado y mira hacia adelante, abre las puertas de tu vida a la felicidad que puede llegar, sin importar la edad que tengas y lo que hayas vivido antes.

8. Ríete de ti mism@

Finalmente, uno de los trucos más fáciles para ser feliz es tomarte a ti mismo, y a la vida en general, con sentido del humor.

La vida es demasiado corta y pasa demasiado rápido como para hacer de ella un drama permanente. Mira hacia atrás, seguro que a lo largo de tu vida encontrarás situaciones que ahora puedes ver desde un enfoque diferente, con un enfoque menos dramático e incluso cómico.

Si te tomas demasiado en serio, será demasiado fácil que te sientas ofendido o atacado. Pero si aprendes a reírte de ti mismo y a no darte tanta importancia, descubrirás que muchas cosas se pueden interpretar por el lado amable y tus relaciones con los demás y contigo serán mucho más fáciles.

Si no puedes encontrar humor en tus esfuerzos o en tus circunstancias, entonces te estás tomando a ti mismo demasiado en serio. Aprende a reírte de ti mismo y de los demás y eso quitará mucho drama de tu vida.

Recuerda…

Vivir una vida adulta feliz es más fácil de lo que piensas. La felicidad no es algo que llegue de fuera, sino que está en tu interior. Sólo tú puedes decidir ser feliz.

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