afrontar la menopausia como afrontar la menopausia con una sonrisa

La menopausia: ese momento de la vida que a las mujeres nos da tanto miedo, muchas veces ni siquiera por los cambios físicos o los problemas hormonales que conlleva sino porque su llegada viene a decirnos sin lugar a dudas que nos hemos hecho mayores.

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Mucho se ha escrito sobre esta etapa de la vida de la mujer de la que no podemos escapar. No es difícil encontrar literatura profesional sobre los primeros síntomas de la menopausia, sobre sus tratamientos o sobre medicamentos naturales o farmacéuticos que ayudan a superar esta fase sin pelearnos con nosotras mismas y/o con todos los que se nos crucen por el camino.

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¿Qué es y cuándo comienza la menopausia?

La menopausia es una etapa de la vida de la mujer marcado por la desaparición definitiva de la menstruación (eso está claro) con el consiguiente fin de la fertilidad, que normalmente puede darse entre los 40 y los 55 años. Es decir, una franja de edad demasiado amplia para saber bien a qué atenernos y que dificulta el que estemos preparadas, pero hay que intentarlo.

En esta fase las mujeres sufrimos varios cambios físicos, hormonales y psicológicos marcados por una serie de síntomas, pero que no se presentan en todas las mujeres por igual. Incluso existe un porcentaje más que importante de mujeres afortunadas que pasan por la menopausia casi sin enterarse! Entonces, cómo hacer para estar en ese grupo, si es que hay algo que se pueda hacer?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la menopausia es un ciclo natural de la vida, no podemos evitarla, así que aceptémosla. Parece algo simple pero aceptarla es el primer gran paso para pasar por ella de la mejor manera posible. No sirve de nada nadar contracorriente.

Teniendo claro que no se trata de una enfermedad, queda claro también que no siempre es necesario un tratamiento con medicamentos y hormonas.

De hecho, actualmente el tratamiento hormonal está bastante cuestionado porque se cree que puede tener efectos secundarios perjudiciales, como incrementar los riesgos de padecer cáncer de mama o de útero. Así que, salvo que sea estrictamente necesario y siempre con la prescripción de un médico, lo mejor es recurrir a otras técnicas para aminorar las molestias.

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Un momento de la vida muy especial

Pero más allá de todo esta información científica o teórica, que en muchos casos no hace más que repetir lo que ya sabemos, y en otros, sólo consigue confundirnos, lo más importante es que tomemos conciencia de que con la menopausia, empieza para nosotras un momento de la vida muy especial.

Se trata de un proceso de cambio, que aunque es fundamentalmente hormonal nos afectará física, psicológica y personalmente.

Por eso lo mejor es aprender todo lo posible y prepararnos para afrontar la menopausia de una forma positiva. Cuidando tanto de nuestro bienestar físico como de nuestro bienestar mental.

¿Cuáles son los síntomas de la menopausia?

La lista de los síntomas de la menopausia no es pequeña, pero me gusta pensar que es como la lista de efectos secundarios que vienen en los envases de los medicamentos: cuando uno los lee casi dan ganas de tirarlos a la basura, pero a la hora de la verdad casi nunca ocurren, así que es bueno saberlo pero sin sugestionarse demasiado 😉

  • Períodos menstruales menos frecuentes y que finalmente cesan. Este es el síntoma definitivo de que hemos llegado a la menopausia, la regla empieza a ser inconstante, algunas veces abundante y otras escasa, hasta que se detiene definitivamente. De hecho, formalmente una mujer no está en la menopausia hasta que no lleva un año sin menstruar.
  • Latidos cardíacos fuertes o acelerados. Se trata de episodios esporádicos y de poca duración de taquicardias. Si son persistentes lo mejor es consultar a un médico.
  • Sofocos y sudores nocturnos. Este es quizá uno de los síntomas más conocidos, los famosos sofocos que no son otra cosa que calores repentinos que empiezan en la parte superior del cuerpo y suben hasta la cara, haciéndonos sudar sin motivo, no sólo por la noche, sino también durante el día.
  • Problemas para dormir. El insomnio es otro de los posibles síntomas, aunque en ocasiones los problemas para dormir están relacionados con los sofocos repentinos que dificultan el descanso.
  • Resequedad vaginal. Esto se debe a los cambios hormonales que producen una deficiente lubricación y pueden ocasionar relaciones sexuales incómodas o dolorosas.
  • Dolores de cabeza. También producto de los cambios hormonales, es decir la disminución de las hormonas sexuales de estrógeno y progesterona.
  • Dolores articulares y en algunos casos osteoporosis. Las hormonas femeninas protegen los huesos, por lo que al llegar la menopausia éstos pierden ese efecto protector acelerándose el proceso de descalcificación. Ojo, esta pérdida de masa ósea es normal con los años y sólo en algunos casos se convierte en osteoporosis. En caso de riesgo por antecedentes familiares o algún otro factor, lo mejor es hacer un seguimiento médico.
  • Cambios en el estado de ánimo incluyendo irritabilidad, depresión y ansiedad. Después de los sofocos (o quizá antes) este es el síntoma más conocido y más temido. Los repentinos cambios de humor que pueden ir desde ganas injustificadas de llorar hasta deseos incontrolables de mandar a todo el mundo al diablo. Una vorágine hormonal que puede ser más fuerte que nosotras mismas.

Afrontar la menopausia con una sonrisa

Como dice un conocido refrán: “Mal que no tiene remedio, ponerle buena cara.”

Y es que en definitiva, a las mujeres no nos queda otra opción. Tenemos que pasar por la menopausia (y con nosotras nuestras familias) así que lo mejor que podemos hacer es recurrir a sencillos trucos que si bien puede que no hagan desaparecer los síntomas del todo, pueden hacerlos más llevaderos.

1. Ten hábitos alimenticios saludables

Si alimentarse bien es importante en cualquier momento de nuestra vida, durante la menopausia lo es más. Durante esta etapa las mujeres aumentamos nuestra tendencia a engordar y a presentar problemas de colesterol, por eso es muy importante reducir todo lo posible el consumo de grasas y azúcares.

Pon especial atención en tu consumo de vitamina D y calcio para proteger tus huesos. Incrementa el consumo de pescado, especialmente pescado azul, rico en Omega 3 y antioxidantes. Come abundante fruta y verdura frescas, que te aportarán las vitaminas y proteínas necesarias y reduce el consumo de carnes rojas, grasas saturadas y alimentos procesados.

Recuerda que el aumento de peso puede convertirse en un problema para la salud física pero también para la salud psicológica. No nos engañemos, afrontar el hecho de que nos hemos hecho mayores es más fácil si nos miramos al espejo y nos gustamos.

2. Mantén una rutina constante de ejercicios

Los beneficios del ejercicio durante la menopausia son múltiples. Sólo con hacer algún ejercicio aeróbico por lo menos 30 minutos cada día conseguirás evitar la pérdida de masa muscular y fortalecer tus huesos, disminuyendo el riesgo de fracturas por debilitamiento u osteoporosis.

El ejercicio también es una buena estrategia para reducir los temidos sofocos. Además contribuye a una sensación psicológica de bienestar ya que nos ayuda a producir endorfinas (la llamada hormona de la felicidad).

Al quemar calorías con el ejercicio evitarás el aumento de peso y mantendrás tu colesterol a raya. Y por supuesto, el cansancio físico producido por el ejercicio te ayudará a dormir mejor, combatiendo otro síntoma más de la menopausia.

3. Evita comidas demasiado calientes o demasiado picantes

Esto es importante para luchar contra los sofocos y sudores. Si estás acostumbrada a este tipo de comidas es importante que pongas especial atención si los sudores se producen cuando las consumes.

De manera natural, el picante y el caliente aumentan la temperatura corporal de quien los consume y durante la menopausia pueden ser un detonante de los sofocos. Si es tu caso, disminuir este tipo de alimentos te ayudará a evitarlos.

4. Vístete (sobre todo en invierno) con capas que puedas quitarte fácilmente

Este pequeño truco es especialmente útil ya que así, si llegan los calores repentinos podrás deshacerte de algunas prendas y sentirte más cómoda. Es bueno también que des prioridad a la ropa de algodón y fibras naturales que permiten la transpiración.

5. Duerme en una habitación bien ventilada

Intenta que tu habitación se mantenga a una temperatura constante no mayor a 18 grados. De ser necesario, puede ser una buena idea que tengas un pequeño ventilador portátil a mano para combatir los posibles golpes de calor nocturnos.

Lo de que sea pequeño es sobre todo por si compartes habitación con tu pareja y sólo tú sientes calor.  No se trata de congelar a tu pareja con tal de sentirte mejor 😉

6. Ten una rutina de sueño diaria

Esto significa que mantengas una disciplina en tus horarios de acostarte y de levantarte. Aunque no lo creas esto es una buena táctica para evitar el insomnio.

Evita tener aparatos electrónicos en tu habitación, esto incluye televisión, radio y dispositivos móviles ya que si no tienes mucho sueño corres el riesgo de entretenerte y no conseguir dormir. Mantener una rutina de 7 u 8 horas de sueño diarias y siempre a las mismas horas es fundamental en esta etapa de la vida.

7. Usa humectantes vaginales

Los humectantes vaginales y los lubricantes hidrosolubles te ayudarán a mantener relaciones sexuales placenteras. Llegar a la menopausia y hacerte mayor no significa el fin del placer sexual ni mucho menos.

De hecho puede ser una etapa mucho más placentera, en la que además no tienes que preocuparte por embarazos no deseados, conoces mejor tu cuerpo y tienes claro lo que te gusta y lo que no.

8. Prueba a familiarizarte con actividades relajantes

Entre las que más ayudan está el yoga, el tai-chi o la meditación. Además de que las dos primeras son buenas para mantenerte en excelente forma física, las tres tienen la capacidad de mejorar el autocontrol y la relajación. Aprender a controlar la respiración y a relajarte, te ayudará a combatir síntomas como los sofocos y taquicardias, pero también los cambios repentinos de humor.

9. Limita el consumo de alcohol y de café y evita el tabaco

El consumo alto de café o de alcohol, especialmente por la noche pueden alterar tus horas de sueño, incrementando tus posibilidades de insomnio. Además está comprobado que tienen sustancias estimulantes del sistema nervioso y pueden hacer que los cambios de humor típicos de la menopausia sean más molestos.

En cuanto al tabaco, de más está enumerar sus riesgos para la salud, basta sólo con decir que varios estudios han comprobado que aumenta el riesgo de sufrir menopausia prematura y que incrementa el riesgo de sufrir osteoporosis.

10. Quiérete a ti misma

La mejor manera de afrontar la menopausia es con una actitud positiva. Incluso muchos de los síntomas tan temidos se deben a nuestra forma de pensar a cerca de esta etapa de nuestra vida. Si alejas el estrés, destierras las actitudes negativas y asumes que esta nueva etapa puede ser maravillosa para ti, seguro te sentirás feliz, más segura de ti misma y estarás abierta a vivir experiencias nuevas.

Y recuerda que las palabras clave son paciencia y sobre todo buen humor. Recuerda que la menopausia no es ni mucho menos, una fase negativa en tu vida.

Si no has llegado todavía, no te asustes, piensa en todas las mujeres que conoces y que han salido “airosas”, seguro que incluso puedes encontrar a alguna que no ha “sufrido” demasiado.

Y si ya estás en ella recuerda que puedes hacer muchas cosas para llevar lo mejor posible los cambios. Seguro que eres capaz de adaptarte y descubrir tu nuevo yo: una mujer madura, fuerte y segura.

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