cuando los hijos se van de casa síndrome del nido vacío

Cuando una pareja se decide a tener hijos su vida cambia completamente. Sus prioridades se centran en satisfacer las necesidades de los niños y todo empieza a girar en torno a ellos. Sin embargo, los niños se van haciendo mayores, los padres dejan de ser indispensables para su supervivencia y finalmente llega el momento en que emprenden vuelo. Es en ese momento, cuando los hijos se van de casa, que  los padres se enfrentan a una de las mayores crisis de la edad adulta.

Aunque no está diagnosticado como una enfermedad, es innegable que el llamado “síndrome del nido vacío” es un momento de gran impacto psicológico para los padres, y especialmente para el padre o la madre que ha dedicado la mayor parte de su tiempo a la crianza de los hijos.

Con demasiada frecuencia las personas abandonan la vida que tenían antes, sus amigos, sus hobbies e incluso su relación de pareja, para volcarse de lleno en el papel de padres. No se dan cuenta de que más temprano que tarde llegará el momento en que sus pequeñas criaturas se convertirán en adultos con una vida propia y abandonarán el hogar. Si la dependencia emocional de los padres con sus hijos es muy grande, el momento en que los hijos crecen y se van puede ser muy traumático.

Pero aunque no exista tal dependencia emocional, siempre la partida de los hijos es un momento complicado para la pareja (o para el padre con el que convivían), que deberá adaptarse a una nueva situación familiar. El síndrome del nido vacío se caracteriza por sentimientos de soledad, incertidumbre y tristeza, pero hay que pensar en él como algo natural, que deberá ir pasando poco a poco.

Si estás atravesando por ese momento, o lo ves cada vez más cerca, recuerda que la partida de tus hijos tiene también un lado muy positivo y es en ese lado en el que debes centrarte. Si tus hijos son independientes, se han marchado para estudiar o para formar un nuevo hogar, eso significa que has hecho un buen trabajo, les has dado las herramientas necesarias para valerse por sí mismos y ahora son capaces de responsabilizarse por sus propias vidas. Siéntete orgullos@!

¿Cómo superar el síndrome del nido vacío?

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que la vida continúa y que, el que tus hijos se hayan ido de casa, significa el inicio de una nueva etapa para ellos, pero también para ti y tu pareja. La partida de los hijos es algo bueno, es el ciclo natural de la vida, pero si te aferras a los sentimientos de tristeza, abandono y soledad de los primeros días, el síndrome del nido vacío se puede convertir en un problema grave, capaz de afectarte física y emocionalmente.

Hay varias cosas que puedes hacer para evitar caer en la depresión, pero lo primero es cambiar tu enfoque sobre lo que sientes. Piensa en la partida de tus hijos como un momento de crecimiento y siéntete feliz por ellos. De esa forma empezarás a sentirte mejor.

Cuando los hijos se van empieza un momento de adaptación y cuanto antes lo consigas más fácil será superar la pena inicial. Hay algunas cosas que te ayudarán:

Prepárate con tiempo para el cambio

Es posible adelantarte un poco a los cambios que se producirán cuando tus hijos se vayan de casa. Aunque todavía falten unos meses para su partida, una buena idea es que fomentes que sean más independientes, que tomen sus propias decisiones y se responsabilicen completamente de sus cosas. Así ambos se irán preparando.

Aprovecha esos meses para que tú y tu pareja vuelvan a hacer cosas solos los dos. Viajar, salir o hacer planes en los que no participen tus hijos, aunque sigan viviendo en casa.

Incluso puedes empezar a planificar cómo cambiará la organización de los espacios que quedarán vacíos. Quizá las habitaciones que fueron de tus hijos pueden destinarse a algún hobby que llevas tiempo posponiendo. No se trata de borrar su huella de un día para otro, pero no deberías de sentirte culpable si quieres hacer cambios una vez que tus hijos se hayan marchado.

Es tiempo de crear una nueva intimidad

La llegada de los hijos cambia la vida de las parejas y nada vuelve a ser lo que era. Siempre poniéndolos en primer plano, muchos padres se olvidan de su rol de pareja, dejan de lado el romance e inconscientemente se distancian.

Cuando los hijos se van de casa, es el momento perfecto para crear una nueva clase de intimidad y de comunicación que no esté centrada en ellos. Si tienes la suerte de tener a tu pareja contigo entonces aprovechen, vuelvan a conocerse, a descubrirse y a enamorarse.

Sin los hijos deambulando por los pasillos es momento incluso de descubrir un nuevo tipo de sexualidad, sin complejos ni preocupaciones. Es la oportunidad de disfrutar de un amor maduro, sólido y, por qué no, más intenso.

Ocupa tu tiempo en aquello que tanto llevas posponiendo

Con toda seguridad tienes hobbies o aficiones que sacrificaste para dedicar tiempo a tus hijos. Quizá algo que siempre quisiste estudiar pero pospusiste indefinidamente. Este es un momento perfecto para empezar.

Retoma el contacto con tus amigos, sal y disfruta. Si llenas tu tiempo con cosas que te gustan y te hacen sentir feliz, tendrás menos oportunidad de dejarte llevar por la nostalgia. Al principio claro que echarás de menos que tus hijos estén en casa, pero si tu tiempo y tu mente están ocupados, lo superarás más fácilmente.

Y si lo que necesitas es sentirte necesitad@ y hacer algo por alguien más, ahora que tus hijos ya no están, entonces busca alguna organización en la que puedas hacer algún trabajo voluntario. Ya sea ocupándote de personas necesitadas, animales o del medio ambiente, seguro que te sentirás útil y descubrirás un tipo de satisfacción personal maravilloso.

Recuerda que aunque se hayan ido de casa no los has perdido

Sí, es verdad que ya no los ves temprano por la mañana, ni puedes saber si se están alimentando bien, ni si han llegado bien a su casa cada día, pero aunque ya no vivan contigo eso no quiere decir que los hayas perdido para siempre. Seguirán siendo tus hijos.

Podrás verlos o llamarlos por teléfono siempre que quieras (eso sí, sin agobiarlos, por favor) y ellos a ti. Incluso si se han ido a vivir fuera, ahora las tecnologías te permiten hablar con ellos y verlos desde cualquier parte del mundo. No los sentirás tan lejos.

De hecho, cuando los hijos se van de casa, en ocasiones las relaciones familiares mejoran. Esa es otra de las partes positivas. Al no estar viviendo bajo el mismo techo, ellos no sentirán la carga de tu autoridad constantemente y tú aprenderás a aceptar que ya no tienes el control y a respetar sus decisiones. Eso sin duda mejorará la relación y hará que cuando se vean lo pasen bien juntos.

¿Qué no hacer cuando los hijos se van de casa?

– Acepta que sentir tristeza y añoranza durante las primeras semanas es normal pero no te aferres al pasado. Evita sumergirte en la melancolía y pasarte las horas muertas recordando cuando tus hijos eran pequeños y lo mucho que disfrutabas de cuidarlos y de ocuparte de ellos. Si haces esto corres el riesgo de deprimirte e incluso de enfermarte físicamente.

– No caigas en la tentación de llamarlos a cada momento por teléfono, con el pretexto de saber si están bien. Ellos necesitan volar libremente y si los atosigas sólo conseguirás que te eviten. Échales de menos y deja que ellos te echen de menos a ti también, así les encantará visitarte.

– Tampoco intentes hacerlos sentir culpables por no estar contigo, ni hacerles pensar que los necesitas para estar bien. No te han abandonado, sólo necesitan emprender su propio camino y tú tienes que vivir tu propia vida (no la de tus hijos).

– Asume lo antes posible que tus hijos crecieron y que tienen un nuevo hogar. Evita crear “santuarios” en las que fueron sus habitaciones. El negarte a hacer cambios e intentar que todo quede como estaba cuando vivían en tu casa, sería aferrarte al pasado y no aceptar la nueva etapa de la vida familiar. Sólo conseguirías frustrarte. Lo más seguro es que tus hijos no regresen a vivir contigo y es así como debe de ser.

– Y recuerda que aunque los síntomas del síndrome del nido vacío (tristeza, melancolía, sensación de pérdida y soledad) son, hasta cierto punto normales, no deberían prolongarse demasiado. Si pasan los meses y no consigues superarlo, entonces es momento de pedir ayuda. Un psicólogo especialista es el profesional mejor capacitado para ayudarte a superar el nido vacío y a continuar con tu vida.

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