gafas ocupacionales gafas para la vista cansada en el ordenador

Uno de los primeros síntomas de la edad es que nuestra vista ya no funciona con toda la exactitud que solía hacerlo. Empezamos a estirar el brazo para enfocar bien al leer y llega un momento en que no nos queda más alternativa que reconocerlo: la presbicia ha llegado y necesitamos usar gafas!

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Conozco mucha a gente que se niega a ponerse las primeras gafas de lectura o por lo menos que intenta retrasarlo lo más posible, imagino que como una forma de negar la edad. Sin embargo, negar que necesitamos gafas no hace que desaparezca el problema y además lo único que ganamos con ello es someter a nuestros ojos a un sobre esfuerzo innecesario.

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Gafas adaptadas a nuevas formas de vida

Pero ir a la óptica por unas gafas para ver de cerca no siempre es la solución o, por lo menos, no la solución completa. Las lentes para la vista cansada o presbicia están pensadas para facilitarnos el enfoque al momento de leer un libro, tomando como distancia de referencia entre 30 y 40 centímetros.

Esa solución era perfecta hasta hace algunos años cuando no solo leíamos más libros y otros documentos en papel, sino que acostumbrábamos a escribir a mano, es decir, cuando la distancia de enfoque era siempre la misma.

Pero ahora, para bien o para mal, en el mundo en que vivimos nuestras costumbres y formas de vivir y trabajar han cambiado. Ahora pasamos muchas horas frente al ordenador, lo que significa que la distancia que necesitamos para leer también ha cambiado. Normalmente tenemos la pantalla del ordenador a unos 50 ó 60 centímetros de distancia por lo que nuestros ojos necesitan un enfoque diferente.

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¿Qué son las Gafas Ocupacionales?

Las lentes o gafas ocupacionales están pensadas precisamente para quienes ya estamos en edad de tener vista cansada pero que no sólo leemos a una distancia fija sino que pasamos muchas horas trabajando dentro de un campo de visión cercano/medio, leyendo, escribiendo y mirando a la pantalla del ordenador o de cualquier otro dispositivo tecnológico, pero todo de manera casi simultánea.

Las gafas ocupacionales amplían la distancia de visión de las lentes de lectura tradicionales y pueden llegar a cubrir hasta un metro o incluso metro y medio, de manera que quien las usa puede ver perfectamente tanto en distancias cortas como en distancias medias, sin necesidad de cambiar de lentes ni forzar la vista.

¿Cuál es la diferencia entre lentes ocupacionales y lentes progresivos?

En estricto rigor, las lentes ocupacionales son una variante de las lentes progresivas, lo que las diferencia es el campo de enfoque para las que cada una está diseñada.

Las gafas progresivas están destinadas para aquellas personas que necesitan mejorar su visión tanto de cerca como de lejos. La parte inferior del lente progresivo está graduado para ver de cerca, la parte superior para ver de lejos y llevan una transición entre ambas zonas que se podría decir sirve para distancias medias y ayuda a que sea más fácil la adaptación a la hora de que se cambia el enfoque.

Digamos que las gafas progresivas son la evolución de las antiguas gafas bifocales que estaban pensadas para corregir la visión cercana y lejana pero que en realidad estaban formadas por dos cristales diferentes fácilmente identificables. Las progresivas han evolucionado y suprimido esa molesta división, que además era poco estética.

¿Son las gafas ocupacionales realmente una solución?

Para quienes vemos bien de lejos pero ya somos víctimas de la presbicia y usamos mucho la pantalla del ordenador, yo afirmaría sin duda que sí.

Aunque, como muchos, primero me resistí a reconocer que era hora de usar lentes para leer,  luego me vi obligada a admitir que el forzar la vista se estaba convirtiendo en todo un problema.

Elegí en un primer momento sólo las tradicionales gafas de lectura (nadie me dijo que había otra alternativa) y tengo que reconocer que la primera sensación con las gafas nuevas fue fantástica! Eso de poder leer con nitidez cosas que antes solo intuía, fue una maravilla.

Por fin recuperé el gusto por la lectura, ya que al leer sin lentes y forzar la vista lo único que conseguía era cansarme, que los ojos se me irritaran, que me doliera la cabeza e incluso que me diera sueño, por lo que estaba abandonando un hábito que tanto disfruto.

Sin embargo el problema surgió al momento de sentarme a trabajar frente a la pantalla. Si bien es cierto que al principio las gafas me regalaban una imagen más nítidas, la sensación de pesadez en los ojos volvió e incluso un pequeño dolor de cabeza constante.

Además siendo realistas, nunca necesitamos una única distancia “de cerca”, normalmente tenemos a nuestro alrededor muchas cosas diferentes (electrónicas o no) que tenemos que ir consultando (teléfono, anotaciones, papeles, teclado, pantalla, etc.) y que están a diferentes distancias cada una. Quitarme y ponerme las gafas según lo que quería ver, se estaba convirtiendo en una tortura.

No sabía de la existencia de las gafas ocupacionales, pero estaba convencida de que algo no estaba bien, así que consulté a un especialista y me habló sobre ellas. Me dijo que lo que me ocurría era perfectamente normal porque las gafas de lectura no estaban diseñadas para adaptarse a distancias más allá de los 40 centímetros.

Su explicación tuvo tanto sentido para mí que no necesité pensármelo demasiado.

Una adaptación fácil

Las gafas ocupacionales se han convertido en la solución perfecta para la vista cansada frente al ordenador. El dolor de cabeza y el malestar en los ojos han desaparecido. Gracias a ellas, puedo ver perfectamente en todo el rango de distancia que va desde los 30 centímetros hasta el metro y la adaptación ha sido bastante fácil.

Desde mi experiencia puedo decir que fue muy fácil adaptarme a este tipo de lentes de aumento. La lente en sí misma esta diseñada para que el enfoque sea compatible con nuestra mirada, es decir, si miro hacia abajo la distancia focal es menor que si miro de frente al ordenador. No hace falta pensarlo, sencillamente la adaptación surge de forma natual. Por lo que sé, es más rápido y sencillo que adaptarse a las gafas progresivas tradicionales.

Es verdad que las lentes ocupacionales son más caras que las lentes de lectura, pero la inversión vale la pena.

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