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Hacer testamento ¿Cuándo y por qué?

Economía y finanzas, Pareja y familia

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Escuchar la palabra testamento no siempre nos gusta, nos recuerda nuestra propia mortalidad y no importa la edad que tengamos, siempre sentiremos que es demasiado pronto para pensar en la muerte, porque en el fondo la sola idea de morir nos asusta.

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Pero, nos guste o no, la muerte es la única cosa que tenemos segura en la vida. A todos nos llegará sí o sí y es imposible saber cómo, cuándo, o dónde, por eso hablar de hacer testamento no debería darnos tanto miedo. Al contrario, hacer testamento es una forma muy sana de planificarnos y de paso, evitar posibles complicaciones a nuestros herederos.

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¿Por qué hacer testamento?

Por supuesto que hacer testamento no es obligatorio y somos libres de pensar que una vez muertos, “los vivos ya se las arreglarán como puedan.” Sin embargo, si tenemos bienes (si no los tenemos no hay nada que dejar en herencia) y tenemos hijos o pareja (especialmente si no estamos casados), lo mejor sería pensar en hacer testamento y ahorrarles a los que se quedan un montón de posibles problemas.

Cuántas veces no has sabido de familias que aparentemente se querían mucho y vivían en armonía, hasta que alguno de los padres (o los dos) han muerto y entonces se han peleado hasta los extremos más increíbles, por el reparto de la herencia.

Y eso hablando de formas de “familia tradicionales”, es decir padre, madre e hijos. Actualmente hay muchos modelos de familias diferentes: dos padres, dos madres, padres separados y vueltos a casarse o con una nueva pareja, hijos adoptados, hijos no legalmente adoptados pero que criamos como nuestros… la lista puede ser infinita.

Por otro lado, las leyes en su afán de valer para todos, no son capaces de contemplar situaciones particulares, ni entienden de sentimientos o necesidades especiales, así que un testamento es la manera perfecta de dejar clara nuestra voluntad y hacer el reparto de nuestros bienes, dentro de la ley, pero también en base a nuestras realidades personales.

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¿Cuántos tipos de testamento existen y cuál es el mejor?

Aunque cada país tiene sus propias reglas, en general hay dos tipos principales de testamento a los que podemos recurrir:

1. El testamento privado o testamento ológrafo

Este testamento lo puede hacer cualquiera y en cualquier momento. Basta con escribir nuestras últimas voluntades en un papel, pero eso sí, tiene que ser escrito de puño y letra, dejando clara la fecha en que se redacta (día, mes y año) y por supuesto debe estar firmado.

Aunque esta forma de hacer testamento puede parecer la más fácil y la más privada, tiene varios inconvenientes. El primero es que, si no sabemos de leyes, podemos cometer errores al repartir nuestros bienes y toda disposición que vaya contra la ley hará que el testamento pierda valor. Será como no haberlo hecho.

El segundo inconveniente es que puede perderse fácilmente. Hay que ponerlo en manos de alguien de total confianza y esperar que no se le extravíe o guardarlo en un lugar seguro pero sabiendo que llegado el momento podrá encontrarse y abrirse.

Finalmente, el testamento ológrafo necesita de todo un proceso legal para acreditar que la letra y firma son auténticos, e incluso llegado el caso, para probar que escribimos el testamento cuando estábamos en pleno uso de nuestras facultades mentales.

En resumen, el riesgo de que un testamento ológrafo no sea válido o de que genere más problemas que si no lo hubiéramos hecho, es demasiado alto.

2. El testamento notarial

Este tipo de testamento se hace, como su nombre lo indica, ante un Notario. La ventaja es que el notario nos puede asesorar sobre cómo hacerlo correctamente de manera que nuestra voluntad no vaya contra la ley.

Hay muchas cosas que se pueden hacer a la hora de disponer de nuestros bienes, como por ejemplo dejar más a alguno de nuestros herederos, dar una parte a alguien con quien no tenemos vínculo familiar, etc., pero no siempre lo sabemos.

Muchos piensan que hacer un testamento ante notario es difícil y caro, pero no es verdad. Normalmente basta con llevar el DNI y explicar cómo queremos que se distribuya nuestro patrimonio. El notario hará el resto.

Otra idea equivocada que tenemos comúnmente, es que debemos hacer un reparto detallado de nuestros bienes. Qué pasa si cuando llegue nuestra hora, ya no tenemos las mismas propiedades, si tenemos más o si tenemos menos? Ten presente que el patrimonio que tengas en el momento de hacer testamento no es lo que importa, sino la forma cómo quieres repartirlo. Lo normal es hablar más de porcentajes que de bienes en concreto.

De todos modos, hacer un testamento notarial no significa que no puedas cambiar de opinión y cambiarlo cuantas veces quieras o necesites. Está claro que cuanto más pronto hagamos testamento, más posibilidades hay de que nuestra realidad cambie, pero eso no es problema.

Por supuesto, esta forma de hacer testamento es la más segura. El notario da fe en el mismo acto de nuestra capacidad para disponer de nuestra voluntad y como el testamento se hace mediante Escritura Pública, no hay el peligro de que se pierda.

¿Cuándo hacer testamento?

Definitivamente cualquier momento es bueno para hacer testamento, nunca es demasiado pronto ni somos demasiado jóvenes.

Por más que, como decía al principio, la palabra nos produzca una especie de rechazo instintivo, pensar seriamente en dejar nuestra voluntad plasmada en un testamento no significa que por eso nos vayamos a morir antes.

Uno de los errores más comunes es estar convencidos de que hacer testamento es una buena idea, pero no ponernos manos a la obra. Recuerda que en este caso, siempre será mejor hacerlo pronto y evitar el riesgo de arrepentirte por no haberlo hecho.

En resumen, el mejor momento para hacer testamento es ahora!

Diferencias entre hacer testamento y no hacer testamento

La principal diferencia entre hacer o no testamento es que en el primer caso tu voluntad es la que prima, mientras que cuando no haces testamento es la ley la que decide cómo se reparte tu patrimonio.

La ley es bastante estricta a la hora de establecer quién debe recibir la herencia y sólo toma en cuenta lo que se conoce como herederos forzosos o herederos legales, que son los descendientes, ascendientes, cónyuge y hermanos o sobrinos a falta de los tres primeros. Nada sabe la ley de relaciones personales ni de necesidades específicas.

Si tienes hijos pequeños o situaciones especiales que te preocupen y quieres asegurarte de dejar bien protegida a tu pareja (sobre todo cuando no hay matrimonio legal) o a un hijo con necesidades especiales, por ejemplo, entonces la única forma de conseguirlo es haciendo testamento.

Incluso si quieres disponer libremente de alguna parte de tus bienes para dárselos a alguien que no es tu heredero legal. En este caso sólo lo podrás hacer si haces testamento, de lo contrario todo se repartirá de acuerdo a lo que establece la ley, que sólo toma en cuenta a los herederos forzosos.

Si tienes dudas sobre cómo repartir tus bienes, lo mejor es optar por el testamento notarial. El notario se asegurará de que todas las disposiciones de tu testamento se ajusten a tu voluntad sin vulnerar la ley.

Recuerda que hacer testamento no sólo sirve para repartir tu patrimonio, puedes aprovechar para dejar otras disposiciones como por ejemplo designar tutores para los hijos menores en caso de falta de los dos padres o reconocer hijos.

Si no tienes hijos u otros herederos forzosos, es todavía más recomendable hacer testamento, así puedes decidir tú quién se beneficiará de tu patrimonio en el momento en que faltes y no será el Estado quien se quede con tus bienes. Seguro que se te ocurrirá alguien mejor!

 

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