varices estética o salud

Las varices son un problema más común de lo que imaginamos, al que muchas veces empezamos a poner atención por una cuestión de estética más que de salud. Esto se debe quizá a que las mujeres somos más propensas a sufrir varices que los hombres y a que nos preocupa más que a ellos el aspecto de nuestras piernas, tobillos y pies, donde son más frecuentes.

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Esa especie de árboles o racimos de venas de color azul o rojo granate oscuro que caracteriza a las varices es bastante desagradable, aunque en la mayoría de los casos los síntomas que producen son leves y de fácil tratamiento. No obstante, en algunas personas, el estado de las venas varicosas puede agravarse, por lo que es necesario tratamiento médico especializado.

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¿Qué son las varices?

Llamadas también venas varicosas o arañas vasculares (por su aspecto), se trata de venas superficiales que se han hinchado en exceso debido a la acumulación anormal de la sangre en ellas. Esto pasa porque en el interior de las venas existen válvulas encargadas de que la sangre circule en dirección al corazón, cuando estas válvulas funcionan de manera deficiente no se cierran completamente y la sangre regresa, acumulándose y provocando la dilatación de las venas.

Por ese motivo es más común que las venas varicosas estén en las piernas, tobillos y pies. La sangre debe circular en dirección al corazón y en el caso de los miembros inferiores debe hacerlo superando la fuerza de la gravedad. Si las válvulas que facilitan esa circulación no son todo lo fuertes que deberían o si las venas han perdido elasticidad, se produce una especie de reflujo sanguíneo.

Aunque lo más común son  las varices en las piernas, éstas también pueden aparecer en otras partes del cuerpo como las inglés, la zona del esófago, la cara, el ano (las hemorroides son un tipo de vena varicosa) y los testículos.

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Causas de las venas varicosas

El deterioro de las válvulas de las venas origina las arañas vasculares y puede deberse a varios motivos, aunque uno de los más importantes es el desgaste causado por la edad. A partir de los 50 años, el riesgo de padecer varices en las piernas (especialmente allí) se multiplica, siendo mayor en las mujeres que en los hombres.

Otro factor desencadenante es el sedentarismo o los largos periodos de reposo en la cama. La falta de ejercicio y por tanto de tono muscular, hace que se debiliten las paredes de las venas (normalmente elásticas) así como las válvulas que impiden que la sangre regrese.

Pasa algo similar cuando acostumbramos a estar demasiadas horas de pie, ya que eso implica también poco ejercicio y que la sangre tenga que vencer permanentemente la fuerza de la gravedad.

La obesidad es otra causa que determina y/o acelera la presencia de varices en las piernas. Unas piernas más grandes de lo normal necesitan un flujo superior de sangre y cuando ésta debe ser trasladada de vuelta al corazón puede acumularse en las venas, produciendo sobrecarga, hinchazón y desgaste.

En ocasiones las varices son causadas por el embarazo, pero son las más leves y suelen desaparecer poco tiempo después del parto. Los anticonceptivos también pueden producir arañas vasculares ya que muchas veces favorecen la retención de líquidos, pero no son graves.

Finalmente, antecedentes familiares de varices o trombosis (coágulos sanguíneos), cirugías en las extremidades inferiores, presión arterial alta, colesterol elevado y tabaquismo, son otras de las posibles causas de varices en las piernas y en otras partes del cuerpo.

Principales síntomas de las varices

Aunque las venas visibles e hinchadas, conocidas con el nombre de venas araña, son la manifestación más visible y estéticamente más molesta de las varices, existen otros síntomas directamente relacionados con esta dolencia que causan incomodidad.

Los más comunes son pesadez de piernas, hinchazón, calambres en muslos y pantorrillas (especialmente por la noche), sensación de acorchamiento de la piel, picazón, edemas, piel seca, irritada y escamosa y dolor de piernas.

En los casos más graves pueden formarse heridas en la piel, úlceras venosas o producirse sangrado, por lo que se requerirá tratamiento médico especializado.

 ¿Se pueden prevenir las varices?

Actualmente los especialistas coinciden en que no existe una manera completamente eficaz de prevenir las varices.

Sin embargo llevar un estilo de vida saludable que incluya hacer ejercicio de manera regular, mantener controlado el peso corporal y evitar pasar demasiadas horas al día de pie o sentados, es la mejor manera de disminuir el riesgo de padecer varices o por lo menos de mantenerlas controladas.

¿Cómo tratar las varices?

Dicho esto, hay varias formas de tratar las venas varicosas, desde la aplicación de remedios naturales hasta procedimientos quirúrgicos y, su efectividad dependerá de la gravedad del problema. Si no son graves, las varices se pueden combatir con tratamientos caseros, que eliminan el picor, la pesadez y el dolor leve o moderado.

Una costumbre muy útil es la de tumbarse con las piernas en alto, especialmente después de haber pasado mucho tiempo de pie o sentados. Siempre que sea posible es mejor sentarse con las piernas en alto y moverlas con frecuencia para facilitar la circulación de la sangre. Realizar actividad física diariamente es la primera recomendación a seguir para combatir las varices.

Baños de agua fría en las zonas afectadas y geles con efecto frío también son buenos para aliviar las molestias causadas por las varices en las piernas, ya que favorecen la circulación de la sangre. También es importante mantener la piel bien hidratada y evitar la exposición prolongada al sol.

Aunque a muchas mujeres no nos guste la idea, si se tiene problemas de varices en las piernas, hay que evitar usar ropa apretada, especialmente en la cintura, la parte superior de los muslos y las piernas, ya que pueden empeorar el estado de las venas. Tampoco los zapatos de tacón alto son beneficiosos, por lo menos no deberían usarse por muchas horas. Cuatro centímetros de altura es el máximo recomendado por los especialistas. Totalmente planos tampoco son adecuados.

Utilizar medias de compresión es otra forma eficaz de tratar las varices en las piernas. Estas medias ayudan a impulsar la sangre desde las venas, evitando que se acumule y produzca hinchazón o heridas. Existen diferentes tipos de medias de compresión y las más firmes sólo deben ser usadas por prescripción médica. Es mejor consultar antes, para saber cuál es el tipo más adecuado a nuestro problema.

Por supuesto también ayuda aplicarse cremas que alivien la pesadez y el dolor. Muchas de ellas se pueden preparar en casa a base de hierbas y otros productos fáciles de tener a mano y constituyen buenos tratamientos naturales para las varices que en algunos casos ayudan a eliminar las arañitas vasculares más pequeñas.

Tratamientos médicos para casos más graves

Por supuesto, cuando los problemas son más serios, hay que consultar a un médico especialista, que será quien podrá determinar cuál es el mejor tratamiento para las varices. Entre las alternativas existentes está la cirugía, la aplicación de sustancias químicas en las venas afectadas o el láser. Estos procedimientos tienen como objetivo extirpar, bloquear o “clausurar” la vena dañada.

El tratamiento de las varices con láser es el menos invasivo y el que mejores resultados da en la mayoría de los casos. No deja marcas y la recuperación es inmediata, sin embargo no sirve cuando las venas varicosas son muy grandes o se ha tienen problemas más severos como úlceras o sangrado.

En cualquier caso, por lo general todos estos tratamientos son ambulatorios, de rápida recuperación y dejan pocas o ninguna señal. Eso sí, es importante recordar que sólo sirven para eliminar las varices existentes y no para prevenir la aparición de nuevas. Es por eso que el cambio en el estilo de vida (buena alimentación, bajar de peso y hacer ejercicio) es el mejor medio de prevención.

Foto: Instituto Médico Láser

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